Nacimiento del Río Palancia. 26 de abril de 2009
Esta vez sí fue posible y las dos surgencias de agua que muestran el lugar de nacimiento del río Palancia contaron con la visita de las gentes del CEB…
Atentos todos a la exposición inicial por parte del guía de la jornada, partimos del área recreativa de la fuente de Los Cloticos, en Bejís, en dirección al caserío conocido como el Molinar. Alguna vez ya habíamos estado en ese idílico lugar poblado por numerosas estatuillas de “la Virgen de la leche”. Sin entretenerse demasiado en su contemplación, el grupo prosiguió su andar y su verborrea en dirección al culmen altivo de Cerro Gordo. Antes de llegar a este alto, tuvimos ocasión de toparnos con quienes, de no ser por un visible cercado de hilo de espino, sí nos hubieran topado sin ningún tipo de sutileza o miramiento, afortunadamente para nosotros las reses bravas no tenían ninguna ambición de entablar conocimiento mutuo.
El implacable reloj se obstinaba en avanzar minuto a minuto, cómo no, en contra de nuestros estómagos hambrientos… aunque esto se haría más de notar hacia el final de aquella jornada que vería saciada nuestra hambruna a eso de las cinco de la tarde ¡Pero no adelantemos acontecimientos!…
Tras comenzar el descenso del Cerro Gordo, el cielo parecía querer lagrimear sobre nuestras cabezas, cosa que no hizo salvo en el preciso momento en el que definitivamente nos habíamos metido en el lecho del barranco que nos llevaría al plato fuerte de aquella actividad. Peor momento para empaparnos no se podía concebir… Pero hubo clemencia y el nubladillo se convirtió en nada apenas cinco minutos después.
Me rio yo ante los cañones de la vencida armada invencible, aunque confieso en mi ignorancia que no sé nada de ellos… aún así me atrevo a decir que los que visitamos a lo largo de aquel barranco, aún siendo menos tronantes, sí eran mucho más espectaculares, altivos y acogedores que aquellos otros. El mismísimo Jones, de nombre Indiana, que no Porco, hubiera querido pasearse con su caballo, látigo y chica por ellos, pero no hubiera podido; a no ser que todos hubieran ido enfundados en chanclas, como las que llevaron nuestros intrépidos participantes. Tampoco, al no conocer la tecnología GPS, hubieran podido dar con el Geocaché del nacimiento del Palancia… ¿Que qué es un geocaché?… Te lo explico en tres pasos: Google-Geocaché-Buscar.
Aunque se vivieron momentos de leve a moderada angustia, no hubo que lamentar ningún percance significativo, a parte de alguna que otra erosión cutánea sin demasiada importancia y de la ganancia en humedades de los bajos de algún que otro pantalón. Y así, acelerando nuestro paso hacia el destino final “que lletja es la fam” llegamos a Los Cloticos y devoramos cuantos víveres habían quedado en los coches…
Y eso no fue todo amigos ¡pero como no vinisteis!…
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