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Barranco Malo y del Agua Negra. 26 de junio de 2011
El barranco Malo fue malo de verdad y el del Agua negra fue el del agua intuida. Faltó pues un poquito de agua, pero quienes no fallaron a su cita estival fueron los mosquitos o mosquitas que, emulando a sus consagradas hermanas mayores, las moscas cojoneras, se pasearon insistentemente una y otra vez, bastante más arriba de la entrepierna, haciendo bizquear a más de uno y de dos. Otro escollo vino a sumarse en el primero de los barrancos, el malo, a modo de zarzas que cruzaban tanto el camino como la cara; proporcional la eficacia del agarre en el rostro, a la velocidad del perjudicado en tal lance. A base de reflejos y tijeras para la ocasión, se fueron superando estos avatares, quedando como último la inclinación del Malo hasta salir a la pista forestal que nos llevaría a la fuente de la Parra.
Cual área de servicio, la fuente acogió tanto a los senderistas que éramos como a los ciclistas que fueron llegando, de entre los que cupo destacar al “Tío de la cadena” a quién la fuente no sólo le dio de beber, también le proveyó de asistencia técnica. Un troncha cadenas, un mecánico improvisado, otro que lo era de coches pero no encontró volante al que agarrarse, cuatro sudados compañeros que rodeaban la zona de trabajo y quince senderistas a la expectativa… hasta que se hizo la luz y la cadena volvió a estar unida para cumplir con su cometido y hacer desaparecer a ritmo de pedaleo al “Tío de la cadena” caminito de la Vall.
Camino del barranco del Agua Negra fue el que seguimos nosotros con la esperanza de encontrarlo más limpio de zarzas que su vecino el Malo. Pero antes de topar con él, nos dimos de bruces con unos pequeños cerezos que proveyeron de su dulce fruto a quienes quisieron disfrutarlos suponiendo el beneplácito del propietario. Quizá fue mucho suponer… Y llegamos al barranco del Agua Negra, en honor a la verdad cabe decir que alguna poza de agua estancada sí que vimos. Zarzas menos y otros senderistas a esas horas de intenso calor, ninguno. Una última rampita más y llegada a la zona de acampada de fuente de la calzada, fin de trayecto, donde en otras ocasiones hicimos parada y fonda. En esta la fonda sería en casa de cada cual tras una reparadora duchita.
Ver: Imágenes del día
Barranco del Agua Negra. 11 de noviembre de 2007
De la mano de Maria Dolores Peris y Sergio Ortells fuimos treinta los que participamos en esta actividad del Centro Excursionista. De antemano la excursión gustó, gustó ella y el que fuera una actividad de medio día, dando pie así a que se incorporaran algunos debutantes temerosos de las rutas mas largas, y algunos otros amantes de la paella dominical servida en mesa hogareña; ambos quedaron satisfechos, los primeros sin ampollas en los pies, los segundos llegando a tiempo de “ficar l´arrós”. Los treinta y dos, después de sobrevivir al mareante vaivén que nos propinó el autobús, o quizá su acelerado conductor, pusimos pie a tierra en la CV-215 poco más allá de la fuente de la calzada, sentido Algimia. Iniciamos nuestra marcha tomando un corto camino que a la izquierda de la carretera y señalado por un mojón, nos hizo descender al interior de un primer barranco, afluente del río Palancia mas abajo, que remontándolo era alimentado por otros dos: barranco Malo y barranco del Agua Negra según los antiguos, ambos situados al oeste del pico Espadán y alimentados en época de lluvias por él. Estos dos barrancos eran nuestro destino.
Comenzamos por ascender el barranco Malo, que gracias a su senda bastante bien conservada y despejada, no hace honor a su nombre. Destacable en su interior, al poco de comenzar su remontada, una construcción pétrea a modo de refugio; en su tramo medio, un estrechamiento un tanto abrupto que incluye algún que otro árbol interesante, y en su trecho final una fuerte pendiente que nos sacaría de él para tomar la pista que daría con nosotros en la fuente de La Parra.
Todo lo que sube baja, y nosotros no somos ninguna excepción, el barranco del Agua Negra nos permitiría hacerlo disfrutando en su interior de interesantes pasos rocosos y peñas expuestas. La conservación de este Aguanegrino es un poco mejor que la de su compañero Malo, aún con ello es recomendable visitar los dos barrancos.
El barranco del Agua Negra se aúna con el barranco Malo y pone rumbo hacia Algimia, nosotros volvimos a ese lugar por el que ya habíamos pasado por la mañana para, saliéndonos del cauce y remontando una pequeña loma, finalizar nuestra jornada senderista en la fuente de la Calzada, bonito y preparado lugar para pasar un día familiar de recreo.
El zarandeante autobús nos esperaba fiel a su contrato en el lugar acordado, y ya de vuelta, fieles a su condición humana, algunos de nuestros semejantes no pudieron aguantar impertérritos y con el estómago lleno hasta el final….
¡Y es que como caminar no hay nada, te lo dice el CEB!
Ver: Imágenes del día
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