Archivo de junio 2009
Subida al Mollet. 21 de junio de 2009
A pesar de que en la reunión habida antes de la actividad se mostró el perfil de la subida al Mollet, nadie pareció intimidado por el desnivel que mostraba el elaborado esquema; y así fue que cuando el papel se transformó en suelo pisado por nuestras botas, los resoplidos y alguna que otra blanca palidez hicieron recordar a más de uno que una línea ascendente y con notable ángulo en un papel, significa sudor y persistencia sobre el terreno. Cuando la marcha atrás estaba descartada por completo, no había otra que ¡hacia adelante y hacia arriba! y fue así como aquellos trescientos metros fueron salvados en una hora de ascenso continuado.
La asistencia a esta actividad, a pesar de ser el primer día de verano, fue más que aceptable. De Burriana partimos hacia Borriol y buscamos su acceso norte. Aquel que hubiera perdido contacto en este lugar con el coche guía se hubiera perdido irremediablemente. Por caminos locales y tras un buen rato de ascenso llegamos a nuestro lugar de aparcamiento, una rustica rotonda, cerca del mas de Táfol, en torno a un olivo. Allí quedaron los coches y desde allí comenzó nuestro paseo dominical perdiendo altitud, y continuó siendo así hasta que dimos con un pozo “pou del Mollet” que a la vuelta se convertiría en un ¡refrescante! pozo, pues sería entonces cuando pocos resistirían la tentación de tomar de su agua para alivio del moderado calor.
Siguiendo nuestro andar, continuamos descendiendo hasta dar con la moderna ermita de “Sant Vicent” cuya curiosidad más notable por fuera, al menos en aquellas horas, es que su adornado reloj solar está apagado o fuera de cobertura por parte del astro rey, dando con ello pie al funcionamiento del horario intuitivo de cada cual…
En este punto la guía de la expedición aconsejó tomar algún alimento de rápida absorción, resultaba evidente que algo no demasiado grato se acercaba, desde que dejamos los coches el descenso fue una constante, y todos sabíamos que “alto del Mollet” tendría que significar algo relacionado con altura, altitud, ascenso… evidentemente en poco tiempo hubo que remontar lo perdido con respecto a los vehículos, mas lo que faltaba hasta coronar el “Tosal del Mollet”. Hubo barritas que se atragantaron, pero al final todos conseguimos llegar a aquel lugar de bonita panorámica. Llegó el ansiado almuerzo y tras él, algunos favorecieron pasivamente su correcta digestión, mientras que otros ayudaron al estomago zarandeándolo mientras se corría en busca de un Geocaché situado en aquel alto. Después de un importante despliegue de medios humanos, hubo quien dio con él. Dejamos constancia escrita del hallazgo y tomando un mosquetón con brújula dejamos a cambio un conjuro escrito, el conjuro de la caimada… Y temiendo que los que quedaron atrás se conjuraran contra nosotros por la tardanza, regresamos rápidos al lugar del almuerzo para comenzar el descenso que nos llevaría nuevamente al pozo del Mollet y poco después a los coches.
Quien quiso, se quedó a comer en Borriol, quien tenía paellita en casa, tubo que apretar el acelerador para llegar a una hora decente; a estas horas no me consta que consiguieran llegar a tiempo, pero doy fe de que quienes quedamos en el lugar, acabamos bien hartos de buena y abundante comida…
¡Fue un buen primer día del verano!
Ver: Imágenes del día
Circular por la Tinença. 13 y 14 de junio de 2009
Calor, mucho pero que mucho calor… Si hubiera que resumir la actividad de fin de semana en el Boixar, éstas pocas palabras bastarían.
Pero si tratamos de extendernos un poco más y hacer honor a la verdad, también podríamos decir que hubo: Cervecitas frescas, paisajes dignos de buenos documentales de naturaleza, buitres, búhos, ratones, protector solar, gorras, desvanecimientos, sudor, más cervecitas en otros bares, noche, cumpleaños, verbena, fiesta, cubatas, guitarra, baile, ambiente pueblerino, poniente, más poniente, vacas, kilómetros, sendas, pistas…
¿Cómo te diría yo? todo no tuvo que ser sufrimiento y sudor. Con la noche, salvo algunos integrantes del grupo que no fueron mucho más allá de la cena y el primer “cremaet”, el resto tratamos de pasarlo bien en aquel salón social del Boixar, donde un dúo musical animaba a parroquianos y foráneos a mover algo más que ojos y labios; Cubatas a tres euros dieron soltura a piernas y monederos de quienes de inmediato tomamos al asalto aquella barra invitadora ¡Esta ronda la pago yo!…
Y a la mañana siguiente el dolor de cabeza por el fuerte sol del día anterior dio paso a otro dolor de cabeza de diferente matiz, un dolor de esos que se agudizan cuando uno inclina su cabeza de manera demasiado brusca o demasiado angulada. Pero todo se pasa, y con más pena que gloria, algunos, los menos, pasamos por ese mal trago y conseguimos continuar con lo previsto.
En esta segunda jornada, las sombras se prodigaron más, y esto hizo que el camino hasta Fredes no se hiciera tan duro, a pesar de la truncada promesa que decía “apenas subiremos nada en el día de hoy”; Cierto es que para acceder al famoso “Salt de Robert” desde Fredes, el plano inclinado descendente es el que impera, pero todo no fue así desde el Boixar, por ello digo que el “apenas subiremos” quizá estuvo de más… ¿o sería el cuarto de los cubatas el que estuvo de más?…
“Bien termina lo que bien acaba” Y este fin de semana acabó bien. Todos sanos y salvos, aunque algo deshidratados a pesar de los últimos sorbos de extracto de cebada que tomamos disfrutando de las vistas del embalse de Ulldecona.
Ver: Imágenes del día
Montanejos. 31 de mayo de 2009
Se especulaba en la reunión anterior a esta actividad, con la presencia o no del gran chorro de agua que nos rociaría a todos si seguíamos el itinerario previsto. No hubo mucho lugar a la duda, pronto se hizo evidente que si el agua del Mijares ¡ni más ni menos que por mandato de Jaime I! tenía que llegar a Burriana para regar el huerto de uno de los presentes, teniendo en cuenta además el concepto de caudal ecológico y sabiendo también que las centrales hidroeléctricas tienen que seguir funcionando incluso en festivos, la posibilidad de quedarse sin agua quedaba circunscrita a la que cada cual trajera de su casa.
Aquella mañana también se temía que la presencia del liquido elemento callera sobre los presentes a modo de lluvia, aún así dieciocho humanos curtidos y otros dos en vías de hacerlo, se embarcaron en aquella marcha semifluvial. El inicio de la misma, capitaneado por Antonio Martín (nada que ver éste con aquel otro baloncestista) comenzó en la explanada de la fuente de Baños.
Tras una breve explicación de lo que íbamos a hacer, nos pusimos en marcha hacia el primer alto, La cueva Negra; como siempre hubo quien se adentró, hubo quien no. Siguiendo en ascenso continuado llegamos cerca del collado que lleva al espectacular barranco de la Maimona, aunque nosotros optamos por seguir la senda de los estrechos en dirección al embalse de Arenoso, aunque para mejor decir, diremos que hacia el aliviadero de dicho embalse.
En algunas extrañas películas de siquiátricos no es del todo raro observar como al pobre desquiciado de turno le rocían con un potente chorro de agua fría… No quiero decir con esto que los que nos dejamos “chorrear” por aquel aliviadero fuésemos serios candidatos a algún manicomio del país, aunque tampoco me atrevo a decir lo contrario… En fin, ¡que hubo agua para todos! si señor, y en cantidad. De pies a cabeza, todo aquel incauto que continuó el recorrido sin el uso de chubasquero, casi la totalidad de los participantes, acabó empapadito/a de agua del Mijares…
Tras aquel divertidísimo trago documentado hasta el extremo, un ir y venir de toallas y de segundas mudas, ante atónitas miradas de quienes hacían la ruta en sentido contrario al nuestro, comenzaban con la operación secado, devolviendo en sí a más de uno para continuar el camino de vuelta junto aquel Mijares que sobre su grupa acuosa zarandeaba a otro tipo de senderistas de lo liquido, eso sí, convenientemente plastificados o “neoprenados”
Ya de vuelta y al tiempo que pasábamos bordeando las altas paredes que conforman los estrechos, nuestros cuerpos comenzaron de nuevo a generar el calor suficiente como para secar hasta las más intimas de las zonas previamente empapadas…
Así pues ya sequitos todos, hicimos nuestro clásico posado de grupo para poner fin a tan aventurada aventura.
…Y TU NO ESTABAS ALLÍ ¿POR QUÉ?
Ver: Imágenes del día
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