Archivo de noviembre 2008
Pico Espadán. 23 de noviembre de 2008
Domingo veintitrés de noviembre. Como es costumbre hemos quedado a las puertas del Casal Jove para participar en la actividad del día, en esta ocasión, se trata de subir al pico Espadán. En la reunión previa de los martes apenas hemos sido quince los apuntados y ahora, a las ocho de este diáfano día, cerca de treinta nos hemos congregado aquí.
Después de distribuirnos en los correspondientes vehículos, y sabiendo que tras la actividad unos quedaremos a comer en un área recreativa y otros no, tomamos la carretera para adentrarnos en el corazón del parque natural de la Sierra de Espadán, es justo en el collado que separa los términos de Alcudia de Veo y Algimia de Almonacid, donde los coches paran sus motores.
Apenas unos metros nada más comenzar nos topamos con una discreta, por soterrada, construcción en piedra. Se trata de la conocida nevera de Alcudia, en ella y en épocas en que la nieve se hacía presente con más abundancia y periodicidad, se acumulaba el frío elemento para, en los días de verano, disponer del hielo formado, en donde fuera menester.
En fila de a uno, como no puede ser de otra manera ante una empinada cuesta, comenzamos a ganar metros acercándonos paulatinamente y entre resuellos que no son de placer a nuestro objetivo. Es posible que en eso que llaman el reino de los cielos los últimos sean los primeros, pero aquí, en el reino de las montañas los últimos seguirán siendo los últimos por los siglos de los siglos; lo sé porque le he visto. Pero al final, con mayor o menor gloria, todos hemos conseguido nuestro objetivo y ya por fin estamos en la cima dando cuenta de los víveres que cada cual a porteado sobre sus hombros.
Gracias al vientecillo reinante, todo el horizonte está lo suficientemente despejado como para permitirnos el deleite de observar toda la plana de Castellón, todo el macizo del Peñagolosa y toda la cuenca del rio Palancia con una claridad inacostumbrada. Pero ello no será todo, más abajo y antes de retornar al origen nos espera la cueva del Estuco, así pues, nos hacemos las preceptivas fotos de rigor en la cumbre y comenzamos nuestro descenso hacia su boca.
Son pocos los que no quieren aventurarse en esta sencilla oquedad natural, se pierden una gran cavidad en medio de la cual una imponente estalagmita casi une el alto techo con un suelo relativamente plano; adentrándonos unos metros más llegamos a otro pequeño hueco donde otras formas caprichosas nos sorprenden y nos deleitan. Apenas un rallo de luz que se filtra a través de su techo agujereado aporta más claridad que el de nuestras linternas.
Ya en el exterior de la cueva viene bien tomar una pista forestal para, a la vez que nos acercamos hacia los coches, comentar tranquilamente las incidencias y los pareceres de lo acontecido. Y es que el parloteo se hace imprescindible en estos encuentros entre montañas y montañeros.
Otro hablar más animado tuvimos los que nos quedamos a comer en la Fuente de la Calzada, a escasos metros del lugar de la actividad… pero esa fue otra historia.
Ver: Imágenes del día
Tales. 9 de noviembre de 2008
Tal es el caso que, frente a la inesperada avalancha humana que se dio cita de camino a Les Useres, los preparadores de tal evento, Manuel y José Buchardó, en el último minuto decidieron cambiar de recorrido; Hicieron bien. Éramos muchos, como también era mucho lo quemado en aquella zona y no era cuestión de recibir a los senderistas debutantes con tan tiznante caminata.
Tales. Fue el recorrido sacado de la manga que nos permitió disfrutar de un bonito paseo por la sempiterna Sierra de Espadán. Lo pasamos bien aquel nueve de noviembre y nadie se tiznó.
Ver: Imágenes del día
Loading...
Últimos comentarios